Nada nuevo aporta el hecho de que en el país se estén ejecutando
cada día más hipotecas dejando sin hogar a miles de familias que
cayeron en la trampa de la burbuja inmobiliaria, en la que banqueros
inescrupulosos accedieron financiar inmuebles por el triple de su
valor, en evidente desventaja para el comprador favoreciendo al
vendedor y a los intermediarios en tan nefasto festín. Este fenómeno
en algunos países se denomina hipotecas basura haciendo gala del
verdadero sentido que tiene la palabra para calificar estos créditos
con dicha garantía.
El caso es, que por irresponsabilidad del organismo que debió
controlar a la banca y a las cajas de ahorro, que hizo vista gorda de la
fiesta favoreciendo con ello los intereses de las grandes constructoras
e inmobiliarias y queriendo ser cómplice de la poca visión del
gobierno de turno sobre el futuro económico de nuestro país, resultó
que no solamente permitió el otorgamiento de préstamos
garantizados con hipotecas que prácticamente serían impagables si
se modificara en un mínimo la frágil situación económica del país,
como efectivamente así sucedió, sino que propició este tipo de
negociaciones en franco detrimento del deudor hipotecario.
La consecuencia inevitable de esa irresponsable forma de actuar, es
que al día de hoy los tribunales civiles se encuentran colapsados por
la cantidad de ejecuciones hipotecarias mediante las cuales los
señores bancos han pasado a desfigurar su negocio y convertirse en
una gran inmobiliaria llena ahora de muchos pisos que deberán
vender perdiendo miles de millones de Euros por su incapacidad
para manejar su negocio en detrimento de los intereses de los
accionistas y causando un grave daño social.
El caso es que, como si fuera poco, aparte de quitarles la propiedad
buscan además que el deudor ejecutado continúe pagando por
intereses de mora, costas y cualquier otro concepto que les viene en
gana pidiendo el embargo de su sueldo, vehículo y lo que fuere para
seguir ahorcándolos. Por fortuna, la Audiencia Provincial de Navarra
ha dictado una pionera sentencia que seguramente será acogida por
sus similares en el resto del país, en cuanto a que una vez ejecutada la
garantía del préstamo para vivienda, que no es otra que la vivienda
misma, el deudor queda relevado de pagar cualquier otra deuda
derivada de ésta, poniéndose así punto y final al gran abuso de los
bancos y cajas de ahorro que no escatiman esfuerzos para apretar
aún más a sus infelices deudores.
No se necesita tanto un tel
Tremenda pagina. Estoy contento de haber la encontrado. Es bueno leer algo interesante